Los caminos de Chiapas

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viernes, agosto 18, 2006

La primera reunión de la COCOPA con el EZLN






Enrique Aguilar
La Realidad Chiapas 1 de Octubre de 1995

La primera reunión COCOPA-EZLN, con la CONAI como testigo, se efectuó en una cabaña hecha con tablas, contigua a una bodega en la que se guarda arroz y harina de maíz con la que se mantienen los pobladores de La Realidad, “centro de resistencia zapatista”, como le llamó el subcomandante Marcos.

En el centro había una mesa larga, cuya cabecera fue ocupada por don Samuel Ruiz, Juan Bañuelos y varios asistentes de la CONAI, que portaban identificaciones de color anaranjado. Los comandantes indígenas zapatistas se instalaron en el lado derecho de la mesa, todos encapuchados y uniformados con su camisola café y sus pantalones verdes, más su chuj (mitad gabán y mitad abrigo de lana) de color negro, luego de que los legisladores y parte de su equipo de colaboradores, todos con sus identificaciones verde bandera, lo habían hecho en el lado izquierdo, sobre unas bancas hechas con troncos.

Cuando ya todos estaban sentados, entró el comandante Tacho y les pidió a don Samuel y a Juan Guerra, presidente en turno de la COCOPA que por favor lo acompañaran. Los tres salieron y los integrantes de la COCOPA se quedaron con la emocionada certeza de que por fin iban a tener un encuentro con el personaje clandestino más famoso en el México de los últimos tiempos: el “sup” Marcos.

Lo que don Samuel y el diputado Guerra salieron a testificar fue la entrega que hizo Marcos a doña Rosario Ibarra de sus armas: un R-15 y una pistola automática. “quiero que vean que voy a entrar desarmado a esta reunión, al igual que los demás comandantes del EZ”, les dijo.

Cuando Marcos entró a ese pequeño cuarto, sus “buenas tardes” y el olor a maple del humo de su pipa terminaron de conmover a todos los presentes, que en lo sucesivo no se perdieron ningún detalle ni movimiento de este personaje, que se sentó en un extremo de la mesa, todo vestido de café y con dos cananas sobre el pecho, más dos ristras de cartuchos de escopeta, y sobre su capucha una gorra de color café, con una estrella.

El primero en tomar la palabra fue el comandante David, quien le dio la bienvenida a los de la COCOPA y ceremoniosamente pidió al obispo que señalara cuáles eran los objetivos de ese encuentro. El obispo recordó que esa reunión se había acordado por solicitud de la COCOPA y que se había aceptado al considerar que ya era tiempo de que el EZ y los miembros del Poder Legislativo se hablaran directamente.

En seguida devolvió la palabra a David y éste a Tacho, quien señaló que los zapatistas agradecían que los legisladores se hubieran tomado la molestia de ir hasta La Realidad, y principalmente que lo hubieran hecho por carretera, ya que este era un mejor modo de conocer las condiciones de vida y el medio ambiente en el que se desarrollan las comunidades indígenas de la zona, lo cual no hubiera sucedido de arribar en helicóptero, como en algún momento se planteó, para facilitar que viniera un mayor número de miembros de la COCOPA.

Después de esta bienvenida, Tacho pasó el uso de la palabra a David y éste lo cedió a Marcos.

Lo primero que hizo el subcomandante insurgente fue agradecer nuevamente el desplazamiento de los de la COCOPA hasta ahí y su paciencia para esperar su turno para entrar: “así son las cosas por aquí. Para todo hay ceremonia”.

En seguida el subcomandante señaló que reconocía que él había tenido expresiones duras, de crítica hacia la COCOPA, y que reconocía que en ocasiones se había equivocado,

“pero entiendan ustedes también, que hemos vivido acosados y que cuando llegamos a sentir que formaban parte de quienes nos estaban atacando, así lo dijimos. Ahora tenemos que reconocer que quienes lograron destrabar el diálogo de San Andrés fue la COCOPA, porque percibieron, después de la consulta nacional que organizamos, que el EZLN no se podía quedar fuera de la discusión de los temas nacionales. Eso fue algo que el gobierno no captó, o se empeñó en negar, y que ustedes sí entendieron. Yo estoy convencido de que si fracasan la CONAI y la COCOPA se pierde todo, incluso el país. Ahora tengo que reconocer que ustedes, de un modo que no conozco, lograron que las pláticas salieran del callejón sin salida a que las había llevado la comisión gubernamental. Ya era clara su estrategia. Cada que nos querían poner contra la pared venía un chingadazo a la CONAI, un artículo de Iruegas y una jalada de Bernal”

Agregó el subcomandante Marcos, sin soltar su pipa y ante las miradas de preocupación de varios de los legisladores de la COCOPA:

“Lo que tengo claro es que ustedes no son el gobierno. Lo que quería el EZ, por su parte, era organizar un diálogo con las organizaciones que hasta la fecha no habían sido atendidas por nadie, por ninguna instancia gubernamental. Es mejor que se les escuche antes de que empiecen a echar bombas en los Vips, con el argumento de que ahí es donde van a comer los burgueses. Si el gobierno no los atiende, al rato ya no va a haber con quien hablar. En mi concepto los hechos de violencia recientes habidos en Guerrero e Hidalgo son producto de guerrillas que el gobierno no quiere reconocer”

Finalmente, les pidió analizar la propuesta de diálogo que más tarde les haría llegar, no sin antes reconocer que dos de los integrantes de la COCOPA se habían distinguido por sus declaraciones en favor del trato civilizado hacia los insurgentes del EZLN: Jaime Martínez Veloz y Óscar López Velarde.

Al final, los legisladores solicitaron a la Comandancia General del EZLN permiso para tomar fotos de esa histórica reunión y les fue concedido con gusto.

Posteriormente, a manera de conferencia de prensa, los integrantes de la COCOPA, de la CONAI y del EZLN hablaron en el entarimado e hicieron saber a los pobladores de La Realidad y a los reporteros ahí reunidos los acuerdos a los que habían llegado. Por parte del EZ habló el comandante David, cuyos ojos ya daban muestras de visible cansancio; enseguida, por la CONAI habló el obispo Samuel Ruiz y después habló el senador Heberto Castillo por parte de la COCOPA. Este último hizo énfasis en que los miembros de la COCOPA iban a estar atentos de que no hubiera represalias del ejército o gobierno para con los habitantes de esta población, en la que reapareció públicamente el subcomandante Marcos, como sucedió a los pobladores del vecino poblado de Guadalupe Tepeyac, a tan sólo una hora de camino de La Realidad, al otro lado de una montaña y que fue ocupado por los soldados.

Después de esa conferencia de prensa, Los Fronterizos, grupo musical, se pusieron a tocar unas cuasi cumbias y otras pseudo quebraditas, para goce de los jóvenes y las muchachas de La Realidad que, según dijo el reportero de la agencia Reuters, Manuel Carrillo, “todas tienen bonitas pantorrillas por el mucho caminar”. Claro que todas y todos son talla chica, muy chica, al igual que el comandante Tacho, quien también se lanzó a la pista de baile a darle vuelo a la movida de bote, aunque sin dejar las cananas y su revólver, ya recuperado una vez que salió de la reunión con los de la COCOPA y la CONAI.

Por cierto que fue el propio Tacho quien al filo de la medianoche del domingo se puso a cantar, feo pero con mucho estilo, boleros rancheros que hicieron suspirar y dar gritos a más de uno, ahí bajo el toldo del Nuevo Aguascalientes selvático, para descubrirle al mundo que los actuales insurgentes mexicanos, además de tanatudos, son bien románticos. En ese concierto de Tacho estuvo presente Jaime Martínez Veloz, mientras esperaba que lo recibiera el subcomandante Marcos, con quien finalmente platicó alrededor de las cuatro de la mañana del domingo 1 de octubre, a solas en medio de grandes carcajadas que salían de la cabaña en la que los dos dirigentes sociales se reunieron.

A la mañana siguiente, los diputados de la COCOPA se bañaron o lavaron la cara en el río y desayunaron una gallina, cocida en una cubeta por una de las señoras tojolabales de La Realidad, en donde por desgracia ya se ha perdido la tradición y la habilidad que los antiguos pobladores de estos rumbos sí tenían para hacer sus ollas y sus cazuelas en barro.

El regreso a San Cristóbal fue más penoso, porque se hizo al mediodía y ya para entonces estaba fuerte el calor. Los paisajes más hermosos, pero también más claras las enormes, gigantescas carencias con que viven los indígenas de estos rumbos que, “están queriendo ser redimidos a punta de bayoneta”, como canta el poeta Efraín Bartolomé en su filoso y conmocionante libro: Ocosingo, diario de la guerra y otras voces.