Los caminos de Chiapas

Chiapas es un mundo donde caben muchos mundos y donde cada día significa la posibilidad de un nuevo comienzo

viernes, agosto 18, 2006

COCOPA: Una Alternativa Legislativa

















Lorenzo Leon Diez

El trabajo político y periodístico de Jaime Martínez Veloz es fundador –junto con grupo de legisladores, entre los que están Heberto Castillo y Luis H. Álvarez- de una experiencia “inédita”1 en la historia reciente de la política en México. La guerra declarada al Gobierno Federal por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de 1994 propició que, casi un año después, (20 de diciembre) se creara un organismo que nos asomó a lo que puede ser una nueva forma de hacer política y que hizo que el Congreso de la Unión encauzara y condujera la negociación entre el gobierno y el EZLN. Los trabajos de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) no tienen antecedente en un país en el que tradicionalmente se ha dado una relación de subordinación del poder legislativo al Ejecutivo.

Este modelo de representación nacional que fue gestor entre los rebeldes y las instituciones de la República, dio la oportunidad a un conjunto de hombres, de aportar su experiencia, talento e inteligencia (pero sobre todo una voluntad urgente y generosa), para evitar la violencia y el desangramiento entre mexicanos.

Esta Comisión de Concordia y Pacificación escribió un capítulo decisivo en la historia nacional, que todavía no termina. Detuvo en lo posible los enfrentamientos, dialogó con las Partes. Colaboró con la Comisión Nacional de Intermediación (Conai, creada en torno a la figura del obispo Samuel Ruiz) e hizo que se firmaran unos Acuerdos de San Andrés Larráinzar. Con base en ellos, que suscribían la fase de la negociación correspondiente a Cultura y Derechos de los Pueblos Indígenas, elaboró una Iniciativa de Ley en materia de Derechos y Cultura Indígena que recibió el Presidente Ernesto Zedillo los primeros días de diciembre de 1996

Jaime Martínez Veloz, primero como representante del Partido Revolucionario Institucional y después del Partido de la Revolución Democrática en dicha Comisión y como escritor político, nos presenta en esta compilación de artículos su experiencia en la mediación entre sus colegas legisladores, el Presidente de la República y el Subcomandante Marcos, entre otros personajes del conflicto; es, sin duda, uno de los eventos más novedosos en las formas de negociación entre un gobierno y un grupo armado en rebeldía.

La Cocopa ahora ya no es lo que fue. Desde su seno se ha declarado desvitalizada y como “letra muerta” los Acuerdos que logró , por lo que los escritos de Martínez Veloz cobran más pertinencia y actualidad, pues registran la iniciativa autónoma de los diputados con relación a un conflicto que involucra al Ejército Mexicano y a todas las agencias de seguridad nacional; pero sobre todo compromete el rostro histórico del país, que al verse reflejado en este conflicto, reconoce la razón de una lucha que toca los orígenes de nuestra nación.

La zona del conflicto en Chiapas contiene a las comunidades de base zapatistas, donde existe una ocupación militar permanente, que cerca un complejo selvático conocido por la región de Las Cañadas donde están pertrechados cientos de hombres y mujeres tzotziles, tzeltales, choles, mames, tojolabales y zoques, que son las etnias identificadas con el EZLN, cuyo jefe estratégico e ideológico es un hombre blanco, enmascarado, que ha signado con sus palabras y escritura el fin y comienzo del siglo, no sólo en México, sino en el mundo.

La palabra política de Jaime Martínez Veloz es al mismo tiempo palabra histórica, pues se trata de un registro desde el centro de los acontecimientos. No es solamente un periodista sino un protagonista; así, la recopilación de sus artículos ofrece un punto de vista que es, también, una posición legislativa.

Los integrantes de la Cocopa iniciaron su labor avalados por la fuerza republicana del Congreso de la Unión y terminaron su periodo correspondiente a la LVI legislatura, con voces condenatorias. “La Cocopa fue marginada, estigmatizada y reducida, alejándose para todo el sexenio que termina las posibilidades de llegar a un acuerdo de paz”.

Desde el 14 de junio de 1998, Martínez Veloz reveló la herida de muerte de la Cocopa. Fue condenada porque cometió el delito de ser autónoma en sus opiniones y decisiones frente al Ejecutivo.

Al principio, en noviembre de 1995, Martínez Veloz reconocía una exitosa simetría entre el Ejecutivo y el Poder Legislativo en el proceso de pacificación en Chiapas y declaraba que la Cocopa contaba con la confianza del Presidente y las instituciones que conforman el gobierno federal

En octubre de 1996, siendo quizá el momento más fluido de la mediación, Martínez Veloz identifica ideas semejantes del Presidente y el subcomandante Marcos, acerca de la solución definitiva que requiere tener el conflicto.

Reconocía que el gobierno del Presidente Zedillo inició con dos preocupaciones fundamentales: impulsar una reforma democrática de Estado y alcanzar una paz digna en Chiapas.

Sin embargo, de la confianza inicial se pasó a la sospecha y a la condena. En marzo de 1998 el diputado Arturo Núñez Jiménez –coordinador de la bancada priísta- acusó públicamente a tres integrantes de la primera Cocopa, de carecer de técnica jurídica Ya el 16 de febrero de 1997 Marcos había denunciado que se acusaba a los legisladores de “falsos redentores” y a la iniciativa de ley por ellos propuesta, de “pretender la fragmentación de la Nación mexicana”. Desde la Secretaría de Acción Indígena del PRI se dijo que la propuesta de la Cocopa insertaba conceptos “confusos” y trataba de manera “imprecisa y restringida” la participación de los indígenas en la vida política nacional, una postura que contradecía la aprobación (el 6 de enero) de las reformas constitucionales para el reconocimiento de las autonomías de los grupos indígenas en un documento interno de la Secretaría de Asuntos Indígenas del mismo partido.

Actuaron de mala fe, se dijo de ellos. Los legisladores priístas comentaron que sus representantes tomaron decisiones contra los intereses de su partido. A esas voces contestó Martínez Veloz: Precisamente porque pensábamos en dichos intereses nos negamos en muchas ocasiones a acatar instrucciones de burócratas que tienden a creerse los dueños de nuestra organización: desde las oficinas públicas se nos condenaba a los priístas a conocer, aprobar y hasta defender apresuradamente iniciativas que muchas veces atraían sobre nosotros el descrédito.

Reconoce que los Acuerdos de San Andrés no fueron cumplidos por el gobierno. Declara: Un diálogo se basa en la capacidad de negociación y en el cumplimiento de los acuerdos entre las partes. Si los acuerdos no se cumplen la negociación se convierte en una forma de ganar tiempo, de intentar engañar al otro.

Martínez Veloz es, en ese momento, uno de los hombres públicos del régimen más preocupados por la mayor amenaza que enfrenta el EZLN; (del que reconoce que su mayor aportación ha sido recordarnos que un país sin raíces es un país sin futuro): el olvido y la imposibilidad práctica de encontrar una forma organizativa externa y nacional que retome su causa. Esto sin dejar de mantener una actitud crítica ante lo que lleva el culto a los comandantes zapatistas6 y a los propios entusiastas del subcomandante que ha sorteado la tentación de la heroicidad y el martirologio momentáneos, que muchos de sus supuestos “simpatizantes” esperan desde el fondo de sus corazones.

En la Cocopa, Martínez Veloz realiza una activa tarea de divulgador de los puntos de vista partidarios. Escribe artículos, pronuncia discursos, redacta documentos, hace declaraciones a la prensa, tiene contacto con diversos personajes y grupos en esta escena de múltiples actores. Estas son, a manera de serie rápida, sus ideas y sus exhortaciones: Hay que concretar propuestas ante la Permanente para que se incluya el expediente de la Comisión en la agenda. Platicar con el Presidente de la República para que exista menos resistencia. Diseñemos una mecánica de trabajo para lograr la jornada de la movilización nacional. Hablemos con los presidentes de los partidos políticos, con los consejeros ciudadanos La distensión militar es una condición fundamental. Para el PRI el diálogo es el instrumento político para alcanzar los acuerdos fundamentales. Debemos construir las formas, los mecanismos para evitar malas interpretaciones, sobre todo en los medios de comunicación y discutir de frente un método muy ágil que nos permita asistir a las consultas sin tener que utilizar forzosamente los medios de comunicación para esgrimir los argumentos que tiene cada una de las partes.

Un año después de iniciado el conflicto y a casi un mes de haberse creado la Pre-Cocopa, el 15 de enero de 1995 el Secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán, dialoga en la selva Lacandona con el subcomandante Marcos y ambos refrendan su compromiso para llegar a la paz en el estado. Sin embargo, un mes más tarde, intempestivamente, se ordena desde la Presidencia de la República, la aprehensión de Rafael Sebastián Guillén Vicente a quien señala como el Sub Comandante Marcos y 17 miembros del EZLN, en lo que sería conocida como la “traición del 9 de febrero”. Se captura a Javier Elorriaga (Vicente) y Jorge Santiago, del EZLN. El primero había sido correo entre la organización armada, el Secretario de Gobernación Esteban Moctezuma y el Presidente Zedillo.

Es una persecución decidida. El 20 de febrero cerca de 29 unidades, entre tanquetas, jeeps y camiones del Ejército Mexicano toman el campamento del subcomandante Marcos y sustraen todas sus pertenencias. Esto se realiza después de que el Presidente ordena, el 14 de febrero, no continuar persiguiendo a los zapatistas. Finalmente, se avizora una salida. El 22 de febrero el Presidente Zedillo invita al Poder Legislativo a elaborar una Ley para el Dialogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas. Martínez Veloz, declara : El actual marco legal no posibilita la preservación de los derechos y cultura de los pueblos indígenas., por ello el gran valor de la Ley del diálogo ha sido no el proponer una resolución jurídica definitiva, sino el de proporcionar un puente.

La distensión se inicia. El 21 de marzo el comandante de la XXXVI Zona Militar, Ángel Jorge Lasso de la Vega, anunció que el Ejército Mexicano cumplió órdenes de replegarse de la zona del conflicto, donde se concentraban más de 10 mil soldados, como informó, a su vez, el Comandante de la Séptima región Militar, Mario Renán Castillo (abril 21 1996) Martínez Veloz y sus compañeros visitan 30 comunidades de los municipios de Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas, para constatar la desocupación y preparar la agenda de fechas de reinicio del dialogo.

Simultáneamente a estos acontecimientos, el 14 de febrero de 1995, el gobernador Eduardo Robledo Rincón, solicita y obtiene licencia para separarse del cargo. El Congreso local nombra a Julio César Ruiz Ferro como gobernador interino.

En esos días la actividad rebelde en la toma de ranchos y los enfrentamientos y persecuciones de las guardias pagadas por los finqueros y ganaderos, llevaron a estos a pedir a la Procuraduría General del estado un permiso oficial para adquirir armas que permitieran defender su patrimonio de las bandas delictivas. No fue autorizado.

El EZLN acusó al Ejército Mexicano de preparar una patrulla de Autodefensa Civil con los indígenas y campesinos militantes del PRI.

La tensión entre el Estado, el poder indígena y la Iglesia afectó a todos. Esta última sufrió un agravio cuando el 22 de junio de 1995, la Secretaria de Gobernación detiene y deporta a los sacerdotes Rodolfo Izal Elorz, Jorge Alberto Barrón Gluten y Loren Leroye Rubee Star, de nacionalidad española, argentina y norteamericana, respectivamente, acusados de realizar “actividades ilícitas y otras no autorizadas a su calidad migratoria”.

Martínez Veloz pide que la Secretaría de Gobernación explique la causa de la deportación de los tres sacerdotes de la Diócesis de San Cristóbal y alerta sobre el clima de tensión que se está creando. Escribe que tratar de resolver problemas políticos por la vía policiaca no es la solución.
El 2 de julio más de 4 mil indígenas choles y tzeltales realizan una marcha acompañados de ministros católicos, para exigir el retorno de los sacerdotes expulsados.

Era esta acción otro viraje, pudo notar MV, en la conducción por parte del Gobierno Federal en el proceso de negociación, y previene que tal circunstancia podría echar por la borda lo construido hasta el momento.

Llama desde la Cocopa, al EZLN a informar sobre su posición ideológica y estratégica. También llama al gobierno para lograr un cambio en el eje táctico de la negociación con el EZLN que hasta ahora se ha mantenido a la cola de la espectacularidad zapatista tan atractiva en tiempos de crisis. El grupo guerrillero tiene la razón histórica y ha sabido enarbolar la suma de reivindicaciones de sus seguidores. Al gobierno combatir las ideas que el EZLN maneja le está resultando bastante caro.

El 17 de abril de 1995 nombra el gobierno a Marco Antonio Bernal Gutiérrez como Coordinador para el Diálogo y Pacificación para Chiapas e inicia, de inmediato, ( 22 de abril) en San Andrés Larráinzar el primer encuentro entre el Gobierno Federal y el EZLN. Para saludar el arribo de los delegados zapatistas, llegan a este poblado seis mil indígenas.

Es una fase con acomodos, también, espectaculares: el 28 de junio sale de la Secretaria de Gobernación Esteban Moctezuma, quien había hablado con Marcos en enero, y se nombra, en su lugar, a Emilio Chauffet Chemor. En la Cocopa se trabaja a todo vapor o se avanza a toda vela. En un periodo de once meses se realizan siete Encuentros de San Andrés Larráinzar, dos fases de una Mesa de Derechos y Cultura Indígena, un Foro Especial de Derechos Indígenas y una Primera Plenaria Resolutiva de la Mesa de Trabajo, Derechos y Cultura Indígenas. Además se realiza la Consulta Nacional por la Paz, impulsada por el EZLN con la participación de un millón 200 mil personas. Este ciclo que inició el 22 de abril de 1995, con el primer encuentro, concluye el 16 de febrero de 1996 con la firma de los Acuerdos de San Andrés.

No fue un periodo todo el tiempo fluido. El 23 de octubre de 1995 un acto del gobierno amenaza el proceso de negociación, pues la Procuraduría General de la República anuncia la detención de Fernando Yañez Muñoz, comandante zapatista “Germán”. El senador Heberto Castillo amenazó salirse de la Cocopa por considerar “una canallada” esa aprehensión.

Son actos que, junto con otros, propician un clima de tensión social y que reflejan la violencia, incidiendo también, negativamente, en ella. El 18 de septiembre de ese año muere asesinado Antelmo Robledo Robledo, candidato del PRD a la alcaldía de Albino Corzo, meses después un enfrentamiento en el poblado de Nicolás Ruiz, entre policías estatales y campesinos, que mantenían en su poder la finca El Gran Poder, arrojó cinco muertos y más de 20 heridos. El tono de los gobernantes no podía ser más claro: “La administración estatal continuará con los desalojos de ranchos para restablecer el estado de derecho, además de desarticular a todos los grupos armados que operen fuera de la ley, con capucha o sin capucha”, declaró el Secretario General de Gobierno Eraclio Zepeda, escritor y poeta, también, como Marcos y otros dos de los personajes del conflicto, Oscar Oliva y Juan Bañuelos, de la Conai.

En junio de 1996 finqueros y ganaderos integran un Frente Privado contra la Delincuencia y uno de sus líderes asegura que los productores abandonaron unos 500 ranchos en la región norte.
El 20 de agosto , en el municipio de Venustiano Carranza, un enfrentamiento a balazos entre comuneros del PRI y el PRD deja un saldo de un muerto y cuatro heridos.

Martínez Veloz alerta: Los desalojos y enfrentamientos han provocado tensiones en el proceso de paz, por lo que la negociación está al filo de la navaja. No se pueden justificar estos hechos violentos bajo el argumento de que no entra en la esfera de responsabilidades del Gobierno Federal o a que no se puede detener el camino de la justicia, en el caso de los desalojos.

Durante 1996 no cesa de definir un rumbo, repetir que la Cocopa es una instancia del Congreso de la República no un organismo que dependa de la delegación gubernamental. Una y otra vez llama la atención: el diálogo está en peligro. Y no deja de defender lo acordado: El compromiso asumido tanto por el Gobierno Federal como por el EZLN en la mesa de diálogo de San Andrés, implicaba en lo fundamental construir un nuevo pacto social que modificase de raíz las relaciones que en la actualidad existen entre el Estado mexicano y los pueblos indígenas. Y también insiste en reconocer que hasta el momento el proceso de dialogo se ha salvado porque tanto el Presidente Zedillo como el subcomandante Marcos han dado amplias muestras de voluntad de dialogo y disposición para lograr la paz. Martínez Veloz manifiesta la conciencia de la Cocopa de representar el único puente para evitar la ruptura entre las partes en conflicto y por eso hay que protegerla. La Cocopa -dice- siempre llega a acuerdos por consenso, no hay imposición.

El EZLN denuncia que esa ola de represión arrojaba entre 1995 y abril de 1996, “80 campesinos muertos, más de 2 mil casas destruidas y el robo de varias toneladas de maíz y frijol”.

Martínez Veloz describe esa situación: Hay grupos de presión y poder en el gobierno empeñados en bloquear toda posibilidad de pacificación y diálogo con el EZLN. La intención es evitar la paz en Chiapas para que se frenen las transformaciones que el Estado y el sistema político mexicano requieren. Frenar Chiapas es frenar la reforma democrática del Estado. El Gobierno Federal tiene el reto de enfrentar a los grupos que dentro de su seno le apuestan a la inestabilidad y la represión Durante muchos meses se ha hecho un trabajo muy fuerte para llegar hasta donde estamos. Y de la noche a la mañana hay otra lógica, no porque yo esté a favor de las invasiones, sino porque los desalojos causan muertes. Los aparatos de seguridad del país más que estar destinados para detectar grupos políticos de carácter social necesitan ubicar donde están las guardias blancas, los grupos de poder, los que tienen esta capacidad de fuego que están poniendo en entredicho la palabra del Presidente Zedillo para lograr la paz y los cambios.

Estas posiciones coinciden con su elección como Presidente en turno de la Cocopa, el 22 de enero de 1996. Poco antes (el 1 en enero) se había constituido el Frente Nacional de Liberación Nacional (FNLN), del que el legislador del PRI dice: tiene dos objetivos. El primero mandar un mensaje hacia el exterior y ese mensaje es que la ruta que ha decidido para solucionar el conflicto es la política. El otro mensaje es hacia el interior, es para ir creando las bases y niveles de trabajo interno que permitan explicarle a sus miembros porque esta vía es la mejor y no la armada, y esto no es sencillo cuando durante tanto tiempo se prepararon para las armas.

Luego de la firma de los Acuerdos de San Andrés se realizan dos fases de la Mesa de Trabajo sobre Derechos y Cultura Indígenas (el 16 y 19 de abril de 1996) y una Plenaria sobre Democracia y Justicia (el 5 de marzo) .Las Partes acuerdan en múltiples puntos, entre los más trascendentes están el que el ejército y los cuerpos para velar la seguridad pública no se encuentren sometidos a la voluntad de uno solo de los tres poderes de la Federación, el Ejecutivo; que la renegociación del Tratado de Libre Comercio incorpore una agenda social que incluya demandas y propuestas sobre derechos humanos y trabajo migratorio, protección laboral y medio ambiente; alcanzar un nuevo marco constitucional, pues los derechos sociales consagrados en la Constitución han sido recortados y frustrados por la legislación neoliberal; liberación inmediata de todos los presos políticos, en particular de los zapatistas; se coincide en que la presencia del Ejército Mexicano en las comunidades indígenas es un acto que altera el Estado de Derecho y que hay falta de articulación de los sistemas normativos, el indígena y el sistema positivo mexicano. Se está de acuerdo, asimismo, que el Derecho indígena, al constituir un sistema, cuenta con un criterio de unicidad.

Entonces surge otra crisis causada por la resolución de sentencia de Javier Elorriaga a purgar 13 años de prisión y a Sebastián Elzin, seis. (2 de mayo).

Heberto Castillo ya no amenaza salirse de la Cocopa, sino suspende su participación en ella.

La sentencia a Javier Elorriaga es lamentable y se da en un momento desafortunado. Se corre el riesgo de que el proceso de dialogo que se ha negociado, se pierda después de tanto esfuerzo que ha costado. Esto parece estar más dirigido a complacer a sectores duros que resolver de lleno los problemas.

Sin embargo no comparto la idea de Heberto Castillo de renunciar a la Cocopa. Entiendo su malestar e indignación, la sentencia de los zapatistas demuestra la recurrencia de acciones hostiles hacia la construcción de la paz por parte de grupos duros que sin identificarse actúan. En la Cocopa no habrá ruptura, no habrá desintegración de la comisión, porque tenemos el compromiso de velar por la paz.

La sentencia a los líderes zapatistas provoca diversas acciones de protesta. Tres mil indígenas se postran en un plantón frente a la catedral de San Cristóbal y elementos del EZLN toman una radiodifusora regional para protestar por la sentencia.

Esta situación es superada rápidamente, al revocarse el 6 de junio la sentencia condenatoria a Javier Elorriaga, quien obtiene su libertad, y la modificación de la sentencia a Sebastián Entzin. Unos días atrás (22 de mayo), el Presidente Zedillo al encabezar la reunión de conclusiones de la Consulta Nacional sobre Derechos y Participación Indígena, había dicho que el concepto de autonomía que se propone guarda afinidad con los principios constitucionales que dan origen al municipio libre como unidad política básica del Estado nacional.

Todo está arreglado, por esta vez. El 6 de junio Heberto Castillo regresa a la Cocopa.

De junio de 1996 a septiembre del mismo año se vive un perodo de gran intensidad creativa, de la Cocopa, del zapatismo y del Ejecutivo. Es sin duda un tiempo que enseña la civilidad a la que aspiramos y que, sin embargo, cuando aparece al alcance de la mano, intervienen factores fundamentales, fuerzas que se niegan a vivir en la tolerancia.

El 11 de junio los 40 diputados que integran el Congreso local de Chiapas aprueban la iniciativa de Reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial, en cumplimiento a los compromisos en la Mesa sobre Derechos y Cultura Indígena. Unos días más tarde (30 de junio) el subcomandante Marcos inaugura en San Cristóbal Las Casas el Foro Especial para la Reforma del Estado, ante 30 delegados zapatistas. Participan en él 130 organizaciones y 923 ponentes de 29 estados de la República. En su discurso habla de que el EZLN ha dado los primeros pasos para transformarse en una fuerza política, e invita a la sociedad civil a “abrir una vía política que prescinda del Poder como referente, juez o jurado calificador.” En las conclusiones del Foro, Marcos sostiene “la necesaria reconstrucción de la República a partir de un nuevo pacto social y una nueva Constitución, elaborada por un nuevo Congreso Constituyente”.

El 9 de julio dio inicio la Plenaria Extraordinaria entre las partes. El 16 del mismo mes la Primera Plenaria Resolutiva de la Mesa Democracia y Justicia; el día 27 llegan a la localidad de Oventic cuatro mil asistentes de 41 países al Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. El 6 de agosto empezó la Segunda Parte de la Plenaria Resolutiva sobre Democracia y Justicia y el 1 de septiembre de 1996, el Presidente Ernesto Zedillo ratifica, en su Segundo Informe de Gobierno, la necesidad de emprender reformas a la Constitución General de la República.

Al día siguiente, el 2 de septiembre, el EZLN suspende su participación en el dialogo de San Andrés denunciando cinco condiciones: Liberación de zapatistas presos y bases de apoyo detenidas, interlocutor gubernamental con capacidad de negociación, voluntad política y de respeto a la delegación zapatista (que se queja en una carta al Presidente de haber sido tratados con desprecio, racismo y prepotencia), instalación de la Comisión de Seguimiento y Verificación y cumplimiento de los acuerdos de la Mesa Derechos y Cultura Indígena, propuestas serias y concretas de acuerdos para la mesa de Democracia y Justicia, desaparición de las guardias blancas o una ley que las reconozca institucionalmente y las uniforme para que no operen impunemente.

Del 11 de octubre al 6 de diciembre de 1996 se vive un periodo de concreciones, que llevan a la Iniciativa de Ley en materia de Derechos y Cultura Indígena. Este último día el Presidente Zedillo solicita al EZLN una prórroga de 15 días para fijar la postura gubernamental sobre la Iniciativa de Ley que cumpliría los Primeros Acuerdos de Paz en materia de Derechos y Cultura indígenas. Es un mensaje “delicado y confidencial” que el Presidente entrega a la Cocopa. Marcos contesta dos días después: “ Adelante, consulte usted. Tiene razón en que las reformas constitucionales en materia indígena son fundamentales y marcarán el futuro de este país”.

En este periodo se realiza la Primera Reunión Tripartita entre el EZLN, Conai y Cocopa (6 de octubre), la Primera fase de los trabajos de la Mesa de Derechos y Cultura Indígenas (23 de octubre), la Segunda fase de la Mesa de Trabajo Derechos y Cultura Indígenas (13 de noviembre), la instalación de la Comisión de Seguimiento y Verificación (7 de noviembre), con la encomienda de garantizar que se cumplan los acuerdos en los tiempos que fijen las Partes para resolver las causas que originaron el conflicto , la Segunda Reunión Tripartita (8 de noviembre) y la Tercera Reunión Tripartita (26 de noviembre) en donde el EZLN entrega a la Cocopa una exposición de motivos e iniciativa de decreto para reformar y modificar los artículos 4,5,6,7,18,20,21,26,41,53,102,115 y 116 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

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Heberto Castillo concluyó sus días aportando su sabiduría y pasión por la paz y la democracia a la Iniciativa de Ley en materia de Derechos y Cultura Indígena, que elaboró junto con sus colegas legisladores. Advirtió sobre los posibles obstáculos para lograr las reformas:” la interpretación de los juristas sobre el concepto de autonomía y el derecho que tienen las etnias sobre su territorio”. Llamó el senador por el PRD a todos, para que “esto no se contraponga al concepto de soberanía nacional, a la integridad territorial de la nación mexicana”7. Cinco meses después Heberto Castillo muere.

El 18 de diciembre da inicio otro periodo en este accidentado proceso: el gobierno hace entrega de la Propuesta Presidencial sobre Reformas Constitucionales en materia de Derechos y Cultura Indígenas. Tres semanas después (11 de enero de 1997) el EZLN la rechaza, pues considera que viola los acuerdos de San Andrés.

Otro ciclo comienza con el nombramiento, el 27 de abril de 1997, de Pedro Joaquín Coldwell como nuevo representante gubernamental para el diálogo de paz de San Andrés Larráinzar. Empieza una especie de “vacío”, como más tarde lo define el senador Pablo Salazar Mendiguchía (23 de julio). Ante la existencia de dos iniciativas, la de la Cocopa, aceptada por el EZLN y rechazada por el gobierno y la del Ejecutivo Federal rechazada por el EZLN. “Estamos viviendo un vacío en la comunicación y vacío en las estrategias”, señaló el senador por el PRI.

Este vacío estalla en el corazón el 22 de diciembre de 1997 con el asesinato masivo de Acteal que -sostiene Martínez Veloz- se había anunciado y el cual no ha sido investigado ni castigado totalmente.

Este es el marco general y sintetizado en que Martínez Veloz publica la mayoría de sus artículos, que son presentados aquí casi cronológicamente.

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Martínez Veloz el 18 de marzo de 1997, días antes de salir de la Cocopa, sostuvo: La Cocopa no puede regresar al seno del Congreso y declarar que ha fracasado. Y preguntó: ¿Desintegrarse sería la mejor contribución de la Cocopa para la paz?

La Cocopa significó una fórmula que desactivó originalmente un reloj explosivo y llamó a la concordia. Y aunque no se logren aún las aspiraciones representadas en su Iniciativa de Ley, sus acciones deben ser justamente valoradas, pues su integración plural y horizontal, su método de trabajo, la objetividad e imparcialidad durante su gestión, sus formas de liderazgo, discusión y consenso, así como su capacidad de convocatoria trazaron directrices hasta ese momento no vistas en el quehacer del Poder Legislativo.

La Cocopa recibió el reconocimiento de todos: Marcos la elogió (21 de junio y 23 de octubre de 1996). La llamó visionaria, dijo haber recibido de sus miembros en todo momento un trato serio y respetuoso, algo muy difícil de encontrar entre los políticos mexicanos. En medio de un sistema político donde la eficiencia es imperdonable y sólo se aplaude la desidia y la estupidez, la Cocopa optó por la inteligencia, esa que provoca envidias y recelos y se aleja de la espectacularidad. Sus miembros han mostrado creatividad, firmeza y decisión. Su inteligencia les ha permitido resolver la complicada ecuación que llevan en su seno

La experiencia de la Cocopa, tanto en sus orígenes como en su situación posterior al rechazo de su Iniciativa de Ley por el Ejecutivo, está en la posibilidad de ser cabalmente sopesada en la perspectiva sexenal, que es la medida donde se significan los logros y fracasos nacionales. Y en un juicio preliminar, Martínez Veloz no puede evitar la ironía: Entre 1994 y 1998 el gobierno federal y estatal canalizaron hacia Chiapas un total de 65 mil millones de pesos en infraestructura de salud, educación, caminos, carreteras, justicia y proyectos productivos. Si se amplia hacia atrás esta contabilidad (o sea desde 1990-1998) tenemos que se han destinado 80 mil millones de pesos a este estado. Entre 1995 y 1997 se erogaron 40 mil millones de pesos. Sin embargo el 50 por ciento de la población, o sea 1.7 millones de personas, sigue siendo la más pobre del país. Con los casi 50 mil pesos por cabeza que se ha invertido en ellos, el gobierno federal y estatal están a un tris de resolver el problema de la pobreza extrema y el conflicto armado.

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Los escritos de Jaime Martínez Veloz están concebidos en el diálogo, la exposición, el debate y la propuesta. Son, de alguna manera, textos activos o militantes, pensados y redactados, a la vez, por un periodista y un político, perfiles que constituyen la personalidad de Martínez Veloz. Son materiales que constan en la eventualidad periodística y .expresan la voluntad que influye en las acciones; unidades que constituyen una posición que Martínez Veloz sostiene, por supuesto, en su escritura pero también en su vida parlamentaria, en su actividad partidaria y, en general, en su vida pública: Chiapas: La Paz Inconclusa es el un reclamo rebelde al proceso de Paz inacabado.

¿Es un orden de las utopías? La política no es el ámbito de la abulia o el ensimismamiento sino de la voluntad para alcanzar objetivos con la acción. Y las palabras son el instrumento más alto y civilizado de esta lucha. Por eso Chiapas: La Paz Inconclusa es un llamado a nuestra vocación de convivir en las diferencias y encontrar, en ello, los valores comunitarios que nos identifican como habitantes de un mismo territorio nacional. Chiapas: La Paz Inconclusa es beneficiarnos del diálogo y el intercambio como colectividad, pero también como individuos. Chiapas: La Paz Inconclusa son escritos concebidos por una conciencia despierta y generosa, análisis y exhortaciones de gran valor reflexivo pero ejecutados con la pasión de quien asume con rigor su oficio político.